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| El Dr. Donald Henderson (1928-2016) fue director del programa internacional de erradicación de la viruela |
Mucha
menor es la importancia otorgada por los medios de comunicación a la muerte de
científicos
El año 2016 se ha despedido con la muerte de
dos figuras importantes del mundo del espectáculo: el popular cantante George
Michael y la actriz Carrie Fisher, más conocida como la Princesa Leia de la
saga Star Wars. Sus muertes se unen a
las de otras importantes personalidades del mundo de la música, como David
Bowie, muerto el 10 de enero, Prince, desaparecido el 21 de abril, y Leonard
Cohen, el 7 de noviembre. En la mayoría de estos casos, los medios de
comunicación sitúan estas noticias en lugares prominentes –incluso en la
portada– y dedican también extensos reportajes sobre sus vidas y sus creaciones.
La importancia otorgada por la sociedad a estos personajes es muy elevada. No
es para menos, porque logran emocionarnos.
Mucha menor es la importancia otorgada por los
medios de comunicación a la muerte de científicos, y debo decir que también a
las noticias de ciencia. Por ejemplo, no recuerdo que cuando murió, en
noviembre de 2013, los medios de comunicación dedicaran tan extensos reportajes
a la vida y obra de Frederick Sanger como los dedicados a las muertes de los
artistas mencionados. ¿Qué quién era Frederick Sanger? La única persona que
quedaba viva poseedora de dos premios Nobel, los dos de Química. El primero, otorgado
en 1958, lo mereció por su invención de un método para averiguar la secuencia
de aminoácidos de una proteína. El segundo, otorgado en 1980, lo ganó por la
invención de un método, que hoy lleva su nombre, con el propósito de obtener la
secuencia de nucleótidos del ADN, método que resultó fundamental para conseguir
la primera secuencia del genoma humano.
El año 2016 se ha ido dejándonos también las
tristes desapariciones de importantes científicos, de los que poco o nada se ha
hablado en los medios de comunicación. Como homenaje a todos ellos, por sus
contribuciones al progreso y bienestar de la Humanidad, que considero muy superiores
a las de cualquier figura del espectáculo, dedico este artículo a su memoria.
¿Qué científicos importantes nos han dejado en 2016?
Hasta siempre
Comencemos por mencionar a una mujer: la
astrónoma Vera Rubin, quien murió el pasado día de Navidad a los 88 años de
edad. Sus pioneros estudios sobre la velocidad de rotación de las galaxias,
confirmados más adelante por otros astrónomos, fueron fundamentales para
postular la existencia de la materia oscura, uno de los misterios más
importantes de la astronomía y astrofísica actuales.
Otro importante científico que nos ha dejado
en 2016 es Ahmed Zewail, nacido en Egipto en 1946, y ganador del premio Nobel
de Química en 1999 por su desarrollo de un método para capturar imágenes de
movimientos moleculares en la escala del femtosegundo. Para hacerse una idea de
ese minúsculo tiempo, basta considerar que un segundo contiene mil billones de
femtosegundos. Los instrumentos y métodos que el Dr. Zewail desarrolló han sido
capaces de analizar la Naturaleza de formas nuevas y permitir importantes avances
tanto en física como en biología.
El Dr. Roger Tsien es otro de los premios
Nobel desaparecidos el pasado año. El profesor Tsien obtuvo el premio Nobel de
Química en 2008 por sus contribuciones al desarrollo de la proteína verde
fluorescente como herramienta molecular para determinar el funcionamiento de
los genes. Su trabajo ayudó a aumentar enormemente nuestro conocimiento sobre
la biología celular y molecular.
La Dra. Susan Lindquist también nos dejó en
2016. Esta importante bióloga molecular contribuyó de manera crucial al
conocimiento de las llamadas proteínas de choque térmico, que pueden
protegernos de los efectos de una elevada fiebre. La Dra. Lindquist descubrió
que estas proteínas son fundamentales para conseguir el correcto plegamiento
tridimensional de otras muchas proteínas, el cual se ve comprometido si la
temperatura es elevada. La Dra. Lindquist estudió también el funcionamiento de
los priones, las proteínas infecciosas causantes de la enfermedad de las vacas
locas.
Para terminar, quisiera mencionar a dos
personas muertas el pasado año que han ayudado a salvar muchas vidas. La
primera es el cirujano Henri Heimlich, nacido en 1920. El Dr. Heimlich inventó
una maniobra que permite expulsar comida u objetos que hayamos podido tragar
mal y que nos estén atragantando, amenazando con asfixiarnos. Esta maniobra,
que lleva su nombre, se basa en presionar fuertemente hacia arriba, con ambos
antebrazos, la base del diafragma del afectado para hacer salir con fuerza el
aire de los pulmones, de manera que extraiga lo que nos asfixia. Se calcula
que, hasta la fecha, la aplicación de esta maniobra ha ayudado a salvar más de
cien mil vidas. La segunda y última figura del mundo de la ciencia es el Dr.
Donald Henderson, nacido en 1928. El Dr. Henderson fue quien dirigió el
programa internacional de erradicación de la viruela en el mundo. Antes de la
puesta en marcha de este programa, la viruela causaba más de dos millones de
muertes anuales. Su contribución ha ayudado, por tanto, a salvar decenas de
millones de vidas
Evidentemente, los anteriores no son todos los
científicos y científicas que nos han dejado en 2016. Muchos otros, menos
prominentes, pero cuyos granos de arena han contribuido también a hacer crecer
la hermosa y pública playa de la ciencia y del progreso, también lo han hecho.
Aunque no hay espacio aquí para mencionarlos a todos, vaya también para ellos
nuestro profundo agradecimiento.
Siempre es hermoso y justo rendir homenaje a
quienes han dedicado sus vidas a hacer las de los demás más agradables y
llevaderas. Sin duda, esta categoría incluye a cantantes, escritores, actores,
cineastas, pero también, y de manera muy prominente, incluye a los científicos
de cualquier nacionalidad y origen. El conocimiento que ayudan a incrementar, al
igual que la música, la literatura y el arte, es también patrimonio de toda la
Humanidad.
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