Desde que el cáncer se convirtió en una de las plagas de los tiempos modernos, la medicina le ha declarado una guerra mortal que, por el momento, no estamos venciendo de manera clara. La experiencia acumulada hasta el momento ha dejado claro que un diagnóstico temprano del cáncer es muy importante si queremos tener buenas probabilidades de vencerlo. Por esta razón, se han desarrollado diversos métodos de detección precoz de esta enfermedad, en algunos casos muy específicos del tipo de cáncer que se sospecha produce los síntomas observados en el enfermo. Hoy, la medicina moderna dispone de una panoplia de métodos bioquímicos, citológicos o físicos para detectar y diagnosticar correctamente y pronto la enfermedad, en muchos casos incluso antes de que ésta pueda causar ningún trastorno observable.
Sin embargo, las técnicas de diagnóstico del cáncer de las que la medicina dispone poseen al menos tres limitaciones. Muchas de ellas son relativamente tediosas y largas, ya que requieren la obtención de muestras de tejidos (biopsias) donde se sospecha puede residir la lesión cancerosa, su fijación, o tratamiento para impedir su deterioro, y su manipulación para hacer permeables las membranas celulares, que normalmente impiden el paso de la mayoría de las sustancias al interior de la célula. Tras estas operaciones, las muestras deben incubarse con las sustancias que pondrán de manifiesto la presencia de proteínas propias de las células cancerosas. Otras técnicas de diagnóstico dependen del uso de marcadores radioactivos, con los riesgos que esto conlleva, o requieren el procesamiento de las biopsias inmediatamente después de ser extraídas, lo que sólo puede hacerse en los centros que posean el personal e instrumental adecuados.
Los procedimientos de diagnóstico largos y complicados impiden que el paciente sea tratado con prontitud. Si el paciente vive lejos de su centro hospitalario, deberá desplazarse al mismo para que se le realicen las operaciones de diagnóstico, regresar a su domicilio a esperar los resultados, y volver a personarse en el hospital para iniciar el tratamiento o someterse a cirugía. Además de la inconveniencia, puede perderse así un tiempo precioso para vencer al posible cáncer.
Por todas estas razones, se investiga la existencia de métodos más rápidos, sencillos y fiables para diagnosticar las lesiones cancerosas. A estas alturas del siglo XX, todos sabemos que el cáncer se debe a un crecimiento excesivo y desordenado de las células. Las células cancerosas se multiplican con extremada rapidez, para lo que deben también multiplicar su ADN, es decir, su material genético. El ADN está formado por una cadena de cuatro clases diferentes de moléculas sencillas. Es el orden de estas moléculas en la cadena el que contiene la información genética necesaria para la vida de la célula, como es el orden de las letras de este artículo el que posee la información sobre lo que estamos leyendo.
La división rápida de las células cancerosas implica, por lo tanto, que éstas sintetizan más ADN que las células normales, que no se dividen. Por esta razón, algunos métodos de diagnóstico del cáncer se basan en la detección del exceso de producción de ADN por las células cancerosas. Los métodos existentes hasta la fecha, sin embargo, no son lo suficientemente rápidos de ejecución. El grupo de investigación del Dr. Anthony Mills y sus colegas, en el instituto Wellcome /CRC de Cambridge, en Gran Bretaña, ha propuesto muy recientemente una nueva técnica muy sensible y rápida, basada en la detección de la síntesis excesiva de ADN por las células cancerosas. El grupo del Dr. Mills ha encontrado una forma de engañar a las células cancerosas y conseguir que el ADN que éstas sintetizan incorpore, durante su síntesis, una molécula fluorescente. Estas moléculas poseen la propiedad de emitir luz de un color determinado cuando se las ilumina con luz de otro color diferente. Por ejemplo, adquirirán un bonito color verde al ser iluminadas por una luz azul. De esta manera, todo el ADN sintetizado se convierte en fluorescente. Para comprender esto, imaginemos que a medida que voy escribiendo estas palabras, cada letra "e" que incorpore fuera fluorescente, lo que aquí represento por "#". Al poco v#ríamos como los párrafos r#ci#nt#m#nt# #scritos s# d#stacaban claram#nt# d# los otros. Con la técnica del Dr. Mills, tras sólo quince minutos de incubación, se ha incorporado suficiente cantidad de moléculas fluorescentes al ADN como para permitir su detección en un microscopio y averiguar así si las células se hallan o no en división. La rapidez en la obtención de los resultados hace posible que, en el caso de ciertos cánceres, el paciente pueda ser intervenido bajo la misma anestesia que la que se le administró para la obtención de la biopsia, aumentando la rapidez del tratamiento y disminuyendo la inconveniencia y el riesgo de repetidas anestesias.
Una última e interesante propiedad de esta técnica reside en que sigue funcionando tras descongelar muestras de tejidos que han sido congeladas para evitar su descomposición. Las células congeladas mueren, pero la maquinaria molecular de síntesis de ADN sigue funcionando en células descongeladas que se estaban dividiendo antes de ser congeladas. Esta propiedad permite que cuando, por la razón que sea, la aplicación de la técnica no es posible en el momento de obtención de la biopsia, las muestras puedan congelarse y ser analizadas posteriormente sin necesidad de procedimientos adicionales. Por otra parte, también permite obtener biopsias en distintos momentos de un tratamiento quimio o radioterapeútico, por ejemplo, y poder evaluar así la eficacia del proceso, determinando la disminución de células en división que se produzca en el sitio de la lesión cancerosa. Esta propiedad puede ser de utilidad en la búsqueda e investigación de nuevos fármacos anticancerosos utilizando animales o también en ensayos clínicos de estos fármacos en pacientes humanos. Esperemos que la combinación de esta y otras nuevas técnicas de detección y tratamiento favorezca un rápido y necesario avance en la lucha contra el cáncer.
Referencia: Nat Cell Biol. 2000 Apr;2(4):244-5. doi: 10.1038/35008670. Detection of S-phase cells in tissue sections by in situ DNA replication. A D Mills 1 , N Coleman, L S Morris, R A Laskey.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10783244/
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